Visita a la prisión

Publicado en El Minarete
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Candil Radio organiza una visita con el escritor Rafael Pulido a la prisión del acebuche en el programa Libertad tras las Rejas.
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Evasión y victoria

El pasado miércoles 28 de marzo participé en la tertulia literaria que Candil Radio organiza cada semana con un grupo de internos de la prisión de El Acebuche. Sentado junto a ellos en círculo, alrededor de una mesa colocada sobre el escenario del salón de actos de la prisión, les hablé de mi novela Cadenas Magiares, respondí a sus preguntas y luego les escuché, poniendo toda mi atención cuando emitían sus valoraciones sobre distintas obras que habían leído. Sus intervenciones me obligaban a pensar, pues no eran precisamente apreciaciones superficiales. El humor inteligente de algunas provocaron la risa colectiva, y la profundidad de otras nos llevó a usar argumentos complejos. Y yo, allí, en el trasiego de sus opiniones, de sus análisis agudos, de sus interpretaciones sutiles, de los juicios a veces ácidos y a veces ponderados, me olvidaba por momentos de dónde estaba y con quién estaba, y me pareció un verdadero milagro que aquellos hombres fueran capaces de abstraerse de su circunstancia vital para entregarse a la lectura y compartir con los demás las huellas que los libros les dejaban en el alma. Aquí fuera, en esta sociedad donde decimos disfrutar de la libertad sin conocer el significado de esta palabra, no abunda el hábito lector, y encuentro entre quienes lo practican que la mayoría sólo busca pasar el rato, matar el tiempo. Y allí dentro, en esa institución donde viven privados de libertad quienes mejor conocen el significado de la palabra, encontré a hombres que abrazaban la literatura y se dejaban abrazar por ella, hombres que cortan las rejas con cada página que pasan sus dedos, que saltan los muros a golpe de versos, hombres que no luchan para matar el tiempo, sino para que el tiempo no les mate a ellos. Ojalá que recuperen pronto todo aquello que perdieron al entrar en prisión, el contacto diario con los suyos, la charla con los amigos, los paseos por los parques y las playas. Como ser humano, no puedo desearles otra cosa más grande que ésa. Y ojalá que, cuando salgan, repartan el amor por la literatura allá por donde les lleve la vida. Como escritor, es lo único que puedo pedirles.

Rafael Pulido Moyano

Escucha aquí al entrevista

Visto 3487 veces Modificado por última vez en Jueves, 03 Abril 2014 15:01