đč Video: Jaque. De un tiempo a esta parte, toda vez que en una discusiĂłn se encastillan en sus respectivas opiniones polĂticas y se huelen que las cantinelas argumentativas de uno y otro amenazan con prolongarse como discos rayados per saecula saeculorum para, total, concluir de nuevo en tablas y estar varias semanas de morros y sin dirigirse la palabra mĂĄs que por cumplir delante de la familia, los dos cuñados suelen resolver la disputa echando una partidita de ajedrez a ver quĂ© tal. El ajedrez temĂĄtico de moros y cristianos que DarĂo Roch Ariza traslada del aparador del pasillo a la mesa de camilla convertida ahora en el silente campo de batalla en el que aguarda el marido de su hermana, esto es, Victoriano CarriĂłn Conde, cobra en esta sazĂłn doble y virulento valor simbĂłlico o metafĂłrico, si se quiere, pues, por un lado, el juego dirime incruentamente la contienda, mientras que, por otro, las figuras nazarĂes y castellanas emblematizan de algĂșn modo los dos bandos enfrentados en el conflicto armado que ha sido objeto de la controversia: la guerra de IrĂĄn.
Ăndice y pulgar pinzan por la mitra al obispo que oficia de alfil en el ejĂ©rcito cristiano y apenas lo han situado en el escaque blanco del tablero desde donde conmina en diagonal con dar mulĂ© al rey moro cuando Victoriano ya se arrepiente del lance. La palabra «jaque» suena tan endeble de su boca como la frase «itâs going to be finished pretty quickly» de la de su admirado Donald Trump, quien asimismo querrĂa dar el mate del loco al lĂder supremo iranĂ sin saber que las guerras de verdad se ganan cuando se doblega a los peones, esto es, al pueblo. Lo otro es secundario: a JameneĂ muerto JameneĂ puesto. De esta hecha, a Victoriano, aun cuando termine ganando la partida, le costarĂĄ perdonar a su cuñado DarĂo la diatriba en la que este le ha reprochado que injuria la rojigualda que tanto le gusta lucir en la muñeca cabe el Rolex al ansiar que el gobierno español secunde una guerra colonial iniciada por la tiranĂa anglo-sionista para parasitar Oriente Medio; y en la que le ha preguntado retĂłricamente si considera que la somanta que sufriĂł su hijo hace unos dĂas en el cole por parte de un matĂłn de diez años tambiĂ©n puede calificarse como «ataque preventivo»âŠ






