Seguro que a ti también te ha pasado: tenías pensado hacer muchas tareas, incluso las has
apuntado en una lista o en tu agenda. Has madrugado, has desayunado, has parpadeado y… ya está:
se ha ido el día y sólo has hecho un par de cosas de las que tenías apuntadas. Pues hoy vamos a
hablar precisamente sobre la procrastinación, es decir, el evadir las tareas más urgentes o
importantes que debemos hacer haciendo otras tareas menos relevantes o, incluso improductivas.
Por ejemplo, querías empezar un proyecto nuevo pero has estado limpiando la casa o con el móvil.
Esto mismo les pasa a nuestros adolescentes, en especial hoy en día que concentrarse es más difícil
que nunca. La buena noticia es que la concentración se entrena, y que la procrastinación se puede
vencer.
Para comenzar, es muy importante saber que el hecho de que a nuestros hijos les cueste un
poco estudiar, sobre todo empezar a estudiar, es completamente normal. Piénsalo, ¿tú cuando
eras adolescente te ponías a estudiar con gozo y alegría? Probablemente, no. Lo hacías
seguramente temiendo las consecuencias desagradables que pudieras tener: que tus padres te
regañaran o castigaran con no ver a tus amigos, no hacer las cosas que te gustan… Eso se llama
motivación extrínseca, es decir, que la motivación viene de fuera. Pero es deseable que la
motivación también venga de uno mismo. ¿Cómo lo hacemos con los más jovencitos de la casa?
Pues vamos a dar unas cuantas claves para ayudarlos





































