đč Video: La crisis mundial del agua nos afecta a todos, aunque de forma desigual.
En lugares donde las personas carecen de acceso al agua potable y al saneamiento cerca de sus hogares, las desigualdades se acentĂșan; y son las mujeres y las niñas quienes sufren las peores consecuencias.
Son ellas las que se encargan de recolectar el agua.
Son ellas las que gestionan el agua.
Son ellas las que cuidan a quienes enferman debido al consumo de agua insalubre.
Son ellas las que sacrifican su tiempo, salud, seguridad y oportunidades.
Sin embargo, con demasiada frecuencia, las mujeres y las niñas quedan excluidas de la toma de decisiones, el liderazgo, la financiación y la representación en los sistemas de gobernanza del agua.
Esto convierte la crisis del agua en una crisis con rostro de mujer.
Para afrontar estos desafĂos, debemos adoptar un enfoque transformador y basado en los derechos, en el que se escuchen las voces de las mujeres y se reconozca su capacidad de acciĂłn.
Es fundamental que las mujeres estĂ©n representadas de manera equitativa en todos los niveles de liderazgo relacionados con el agua, y que participen en el diseño de cada tuberĂa y en la formulaciĂłn de cada polĂtica.
Asimismo, las mujeres deben impulsar el cambio en las cuestiones hĂdricas, en calidad de ingenieras, agricultoras, cientĂficas, trabajadoras del saneamiento y lĂderes comunitarias.






