Abrir los ojos después de haber dormido las horas recomendadas y, aun así, sentir pesadez o falta de energía es una situación frecuente. Cuando ocurre con regularidad, es normal preguntarse por qué te despiertas cansado y qué hábitos pueden ayudarte a empezar el día con más vitalidad.
La respuesta no depende de un único factor. La calidad del sueño, la hidratación, la exposición a la luz natural, el movimiento o el estrés influyen en cómo te sientes al levantarte. Con pequeños cambios en la rutina, es posible favorecer un despertar más activo.
La Mente es maravillosa.





































