Las cobayas tienen un carácter afable y suelen interactuar con las personas fácilmente. Se comunican con silbidos y ruidos que indican sus distintas necesidades: si tienen hambre, están ofuscadas o quieren llamar tu atención, lo harán saber. Cuando están felices, si las acariciamos o mimamos, ronronean agradecidas.
Como mascotas para los niños las cobayas son perfectas, puesto que son dóciles, cariñosas y no suelen morder. Son animales con una gran capacidad de aprendizaje, pueden memorizar su nombre y algunos trucos, como dar las patitas o girar. En cualquier caso, conviene que haya un adulto supervisando estas interacciones.
Su tamaño, más grande que el de un hámster, puede hacernos pensar que son animales robustos, pero en realidad son bastante frágiles.





































