O es él, el que la tiene tomada con nosotros, los ciudadanos.
Manifestaba hace unos días, desde su bien pagado escaño el ministro del interior, que lleva cuarenta años trabajando desde la justicia y algunos desde su ministerio en contra de los narcos, mientras que ustedes, en referencia a la oposición pepera, llevan viviendo de los lujos que estos proporcionan. Si de verdad este hombre lleva cuarenta años luchando contra el narco, viendo como están en estos meses, años, nuestras costas, era para que lo hubieran cesado hace eso, cuatro décadas. Y si la escuela que dejó en su trabajo como jurista contra los narcos es la herencia que estamos viendo, es evidente que este hombre no ha debido hacer un trabajo serio, ni eficaz.
Durante un tiempo, este caballero al que promocionó el Pp en su momento, tuvo como juez una labor relevante ante Eta, pero se olvidó de los buenos tiempos en su trabajo. Fue llegar a los pechos de Pedro Sánchez y el gran Marlaska de otros tiempos se convirtió en un cordero ante los delincuentes, ante Eta y por último ante los narcos que navegan con cierta impunidad por nuestras playas. Este político que lanza besitos desde su escaño de ministro en el congreso de los diputados, que no ha sido capaz de lograr que el gobierno reconozca como una profesión de alto riesgo a policías y guardias civiles, a pesar de la sentencia del supremo, tampoco a los funcionarios de prisiones, que ha desmantelado operativos que funcionaban contra los narcotraficantes en el sur, se viene comportando como un presunto delincuente ante la seguridad de los españoles. El pasado lunes se celebraba una concentración de policías en Madrid, en la que pedían la dimisión del ministro. No se espera la misma, este no se va ni con agua hirviendo.
Leía hace unos días un escrito en el Face, de un anónimo ciudadano, en la que lamentaba la ignorancia con la que los políticos, y con las miras puestas en los que nos gobiernan, ven la situación que están viviendo los españoles. “Estamos cansados, hartos de sus monsergas de seguridad, cuando esta no llega a nuestras casas, a nuestras familias”. El alcalde de Pulpí se lamentaba ante la presencia de las narcolanchas en las costas del levante almeriense. Ahí están, como lo hacen desde hace meses en las calas de El Cabo de Gata, como seguirán estando en nuestras playas, mientras tengamos al frente de la seguridad de nuestro país a elementos como Marlaska, en Almería a José María Martín, y como presidente del gobierno a un tal Pedro Sánchez, y Castejón por parte de madre. Lamentamos su enfermedad, y le deseamos se recupere pronto y bien.
Hace unos días en Alhama, robaban en el almacén municipal, a un anciano de 92 años le robaban y le daban una paliza en Santa Fe. Furgonetas blancas se pasean entre las fincas, durante la hora de la comida, robando productos que se van a vender horas después en marcados y mercadillos. Y para qué hablar de los okupas con k. Esta es la cantinela diaria en la que vivimos los ciudadanos. ¿Hasta cuándo? ¿Cuánto tiempo vamos a seguir soportando que nos roben esos delincuentes, que parecen contar con el apoyo de este gobierno canalla? Nos ha tocado vivir con ministros que se ríen de los ciudadanos, que no saben soldar una vía y con los delincuentes gozando de impunidad en nuestras calles, plazas, playas y acantilados.
No me digan que no es una alegría vivir en esta España de Sánchez, Marlaska y José María Martín.





































