Estos dos casos de los que vamos hablar hoy, como todos los que ya hemos ido comentando en los últimos programas, no son una defensa de lo sobrenatural. Son una crónica del agotamiento. Del momento en que el método, la razón y la lógica exhalan su último suspiro y alguien, en algún lugar, susurra: <<¿Y si…?>>
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Entonces, cuando la falta de explicaciones y certezas se siente como la sed en el desierto, entonces, alguien busca aquello que está más allá de la comprensión y la lógica. No es sed de milagros. Ni sed por lo inexplicable.
Es la sed por respuestas. La sed de que el silencio se rompa.





































