En filosofía, la neutralidad es la postura de no tomar partido en conflictos ideológicos o morales, buscando la objetividad y la imparcialidad mediante una mente abierta, evaluando sin juicios ni emociones preconcebidas, y es clave en la ética (vida buena) y la política (no intervenir en conflictos), aunque existen debates sobre si es posible o deseable una neutralidad total, especialmente en ámbitos morales, donde la «neutralidad» a menudo revela valores subyacentes o es una ilusión.

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