La Navidad suele llegar envuelta en luces, villancicos y mensajes de buenos deseos. Son fechas para disfrutar de la familia, los amigos y recordar aquellos tiempos en los que todo era mejor, porque éramos niños y aún no habíamos descubierto la realidad hostil del mundo. Pero no todo lo que ocurre en estas fechas brilla a simple vista. También tiene un lado triste, el de la soledad no deseada de muchas personas, el recuerdo de aquellos que ya no están o la sensación de estar excluido e incomprendido del mundo. Pero hoy queremos poner el foco en los adolescentes, porque mientras los adultos hablamos de reuniones familiares y balances de fin de año, muchos jóvenes viven estas semanas en silencio, refugiados en la pantalla de su móvil, usando un lenguaje que a menudo nos resulta ajeno.
En sus chats circulan códigos, abreviaturas, emojis y expresiones que no son solo una moda digital, sino una forma de comunicación cargada de significado. Detrás de un “ok”, de un corazón roto o de una frase aparentemente banal, pueden esconderse sentimientos de soledad, incomprensión o tristeza. Porque también en Navidad hay jóvenes que echan de menos a alguien, que no encuentran su lugar o que sienten que nadie les escucha.
Hablar de los códigos que utilizan los adolescentes en sus conversaciones digitales no es solo hablar de tecnología o tendencias, sino de emociones, de vínculos y de una generación que ha aprendido a decir mucho con muy poco. Tal vez, entender su lenguaje sea el primer paso para entender lo que realmente están tratando de decirnos.



































