Este mes de febrero nos gustarĂa dedicarlo a recorrer la crĂłnica negra de AlmerĂa, no por placer morboso, si no para satisfacer la peticiĂłn de algunos de nuestros seguidores que nos han pedido que nos centremos mĂĄs en la provincia y en esa parte de la historia que con frecuencia se quiere ocultar. Pues bien, aquĂ va nuestra contribuciĂłn a poner luz donde algunos se empeñan en poner silencios. AsĂ que vamos a dedicar Ă©ste mes de febrero a esos terribles sucesos que aun nos ponen los pelos de punto. De paso, ponemos un contrapunto a tanta ñoñerĂa de San ValentĂn. Que por cierto, si alguien tiene curiosidad, visite la Catedral de AlmerĂa que hay allĂ una tumba con ese nombre.
Pero vayamos al grano y empecemos con uno de esos crĂmenes que han marcado historia y alimentado incluso el folklore: el crimen de GĂĄdor. Que vuelve a estar de moda gracias a una pelĂcula a la que tambiĂ©n haremos referencia, aunque sea de pasada al final de Ă©ste capĂtulo.
Para comprender realmente este crimen, debemos ponernos en situaciĂłn, comprender el momento en que se vivĂa. Por un lado, la prensa de todo el mundo, tambiĂ©n la española, habĂa encontrado en los asesinos en serie y en las muertes violentas un extraordinario filĂłn de ventas. Sin duda, la experiencia con Jack El Destripador, del que ya hablamos en una ocasiĂłn hace no mucho tiempo, marcĂł el inicio de una era del periodismo en la que los sucesos marcaban el ritmo de las redacciones.
Por otro lado, recordemos que los antibióticos se descubrieron en 1928, no hace ni un siglo. El primer antibiótico fue la penicilina, descubierta por Fleming; y en la década de los 40 del pasado siglo, la estreptomicina, que fue aislada por primera en la Universidad de Rutgers. Este fårmaco es muy importante en la historia médica porque gracias a él se curó la tuberculosis y también se inició la era de la quimioterapia. De hecho, a la estreptomicina muchos lo consideran también como el primer fårmaco quimioterapéutico. ¿Qué tiene que ver todo esto con el hombre del saco? Mucho. Porque es imposible comprender qué pasó realmente en Gador, allå por 1910, sin tener en cuenta estos dos datos. Ahora veremos por qué.





































