Esta jornada esta especialmente indicada para hablar de la crónica negra de Almería, pues estamos en la víspera de un viernes 13. El primer viernes 13 de un año que muchos han bautizado ya como el año de Jason Voorhees porque el 13 de febrero, el 13 de marzo y el 13 de noviembre, caen en viernes. Así que tendremos ocasión de sobra para revisonar la película ambientada en el mítico lago de Crystal Lake. Una película, que aunque rodada al calor del éxito de Halloween (1978), de John Carpenter, se ha convertido en una de
imitar.
Estos crímenes llegaron a ser portada de “El Caso”, mítico semanario de sucesos el 16 de septiembre de 1989, con el Titular a toda página de “Pánico entre las prostitutas” y las entradillas de “un psicópata, el parecer, autor del asesinato de las dos mujeres drogadictas que fueron estranguladas”. “El asesino, según las investigaciones, es un enfermo mental y puede tener relación con otros cadáveres aparecidos
en la costa levantina”.
Conozcamos en mayor profundidad los hechos de los que hablaba éste artículo las sagas de slasher más populares y rentables de todos los tiempos. Una saga, que por cierto, aunque de ficción, está inspirada en unos hechos reales: los asesinatos del lago Bodom, en Finlandia. Un crimen no resuelto, ocurrido en 1960, y en el que 4 jóvenes que estaban de acampada fueron brutalmente asesinados.
Por eso, hoy, nos vamos a centrar en unos crímenes sin resolver que guardan un misterioso eco con acontecimientos del paso. Unos asesinatos, que de haber sucedido en EE.UU. habrían inspirado películas, libros en incluso un parque temático.
Y es que los crímenes de los barrancos no tienen nada que envidiar a las historias de ficción norteamericanas ni a la historia del mismísimo Jack El Destripador, al que todo indica que el asesino almeriense intentó y los crímenes que se cometieron con posterioridad y que continúan, como los primeros, sin resolver.





































