Cree que en España actualmente se ha perdido la buena educación? Elabore un discurso argumentativo, de entre 200 y 250 palabras, en respuesta a esta pregunta, eligiendo el tipo de estructura que considere adecuado. (2 puntos)
Observándola circular como una gata de angora por entre los pupitres de los examinandos con catadura de campeón de póker, nadie salvo un narrador omnisciente habría podido figurarse que la vocal correctora de la PAU estaba, como quien dice, en misa y en procesión, pues en tanto se desplazaba sigilosamente por el aula con el detector de frecuencias en la mano avizorando cualquier posible irregularidad en su ángulo de visión y marco de acción, ella le daba vueltas y más vueltas al caletre con miras a elucubrar cómo habría enfocado la cuestión planteada en el comentario de texto de haber sido ella quien se examinase. A fin de cuentas, su trabajo consistía en pensar y hacer pensar, si bien se pareciera cada día más al desempeñado por los funcionarios de prisiones.
La vocal, a quien en adelante llamaremos, si os parece bien, Feita Vera Asís, no recordaba haber leído a Manuel Vicent un artículo tan huero, tan tosco y tan averiado de lugares comunes como este titulado “Las buenas maneras” donde el autor, poniendo el acento nostálgico en el dechado de la educación nacional católica padecida por él, considera que la urbanidad resolvería hoy «más de la mitad de los problemas» de España. Con el mismo escepticismo desesperado de quien fabrica un cóctel molotov para enfrentarse solo a un ejército, Feita habría construido un texto argumentativo sobre la idea incendiaria que resumía su historia de chica de barrio, a saber, que en el mar de la vida las aguas más peligrosas son las aguas mansas. En nombre de la dialéctica social, habría abogado por el derecho a la descortesía de aquellos a quienes no les sonríe la vida y a la digna impertinencia de los que no se ríen porque nada tienen de lo que reírse.
Para Feita, ojalá, sí, fuese cierto eso de que en España se haya perdido del todo la buena educación. Igual que ella la extravió en su último empleo el día en que, hasta el moño de soportar las buenas palabritas del jefe encomiando «su compromiso laboral absoluto y su capacidad de resolver problemas de manera autónoma y eficiente», le espetó a bocajarro que «ahorrase saliva en reconocer su valía si no pensaba además en subirle el sueldo de forma considerable.».





































