Cuando llega Halloween, siempre pasa lo mismo, el debate se polariza entre quienes
estamos a favor de ésta festividad y quienes la consideran una importación anglosajona,
una americanada que atenta contra nuestra identidad; cuando no directamente hablan de
fiesta satánica y una ofensa al cristianismo y tal y tal. No vamos a entrar en ese debate,
porque al final, aquí no vinos a hablar ni de política ni de religión, y es muy difícil
convencer al creyente de nada, por muchas toneladas de razones que le pongas frente a
él. Desde Samhain a la cristianización de las festividades paganas y cómo éstas
construyeron la manera de ser y sentir la tradición católica en países como España o
Irlanda, desde donde nació Halloween, que no es en modo alguno una importación
americana, pues más bien sería una apropiación anglosajona de fiestas que han llegado
hasta nosotros, como el magosto, o creencias como las de las ánimas del purgatorio o lo
Santa Compaña, por poner unos ejemplo. Sin embargo, como ya hemos comentado en
más de una ocasión, tanto en esta breve introducción como en otros programas de años
anteriores, no importa lo que digas, los “rojos siempre serán rojos” y los “azules
siempre serán azules” y unos y otros negarán todo color del espectro que no sea el suyo.
Tal es el nivel de la inteligencia humana cuando en ella anida la carcoma del fanatismo.
Así que nosotros, a lo nuestro, a disfrutar de ese imaginario colectivo que se llena de
fantasmas, brujas y monstruos y que en la historia de España dejó también su impronta.
Y como este año lo queremos dedicar a los héroes olvidados, pues vamos a hablar de
esos “héroes contra el más allá”, pues en nuestra historia hubo hombres que, mucho
antes de que existiera el término «Cazafantasmas», se enfrentaron a lo sobrenatural desde
trincheras muy distintas: la curiosidad, la razón y el escepticismo. No fueron santos ni
guerreros, sino coleccionistas de lo extraño, cronistas de lo maravilloso e inquisidores
que dudaron de su propia fe en la brujería. Sus nombres apenas aparecen en los
manuales, pero sus historias son perfectas para esta noche de difuntos.





































