Con SOL RUIZ + Almécija + LIBRE ALBEDRÍO EDITORIAL…
Solemos reivindicar la Feria del Libro de Madrid como un lugar de encuentro, el sitio que compartes con quien no piensa ni lee como tú, donde buscas textos que no necesariamente te dan la razón. Es también un espacio de humor, mejor aún, de buen humor: leer y reírse son formas de resistencia, los libros nos ayudan a estructurar nuestro pensamiento crítico y el humor, a forjar «la coraza con la que uno se defiende en este valle de lágrimas» (por usar una expresión de Cela).
Sin embargo, en el país de Cervantes (al decir de Francisco Rico, el español más influyente por haber hecho reír a lo largo de más de cuatrocientos años), la literatura que marida con el humor no siempre ha disfrutado de buena prensa. Según Fernando Iwasaki, «innúmeros editores, críticos y lectores confunden la ironía con el chiste y la paradoja con la mala leche». Como si la seriedad solo pudiera ser campanuda y la buena literatura, lóbrega; como si todo lo humorístico llevara colgando la etiqueta de «bagatela», o «divertimento».





































