Adra, 14 de mayo de 1992
Era un jueves cualquiera en la barriada de La Canal de Puente del Río, en Adra. José Antonio Sánchez Martín, de 21 años, se levantó antes de que el sol asomara tras las montañas. Como cada día, cogió su cayado, revisó la cantimplora, colgó el morral al hombro y arrancó su ciclomotor rumbo a la sierra.
Allí le esperaban sus ovejas, diseminadas por las laderas de los parajes que conocía como la palma de su mano.
Nadie podía imaginar que aquel chico de 21 años, pastor de oficio, buen conocedor de la sierra, no regresaría jamás.
La angustia de una familia
Llegó el mediodía. José Antonio no volvió para almorzar. Su familia, acostumbrada a sus horarios, no se alarmó en un principio. Pero las horas pasaron, la noche cayó sobre la sierra y el chico no aparecía. La angustia fue creciendo hasta convertirse en desesperación.
Al día siguiente, la familia, apesadumbrada, presentó la denuncia formal en el cuartel de la Guardia Civil de la localidad. Fue el comienzo de una de las batidas más intensas que se recuerdan en la zona.





































